domingo, 4 de marzo de 2007

PAGINA 123

Atendiendo la cordial invitacion de balandra, hago continuidad del hilo blog-esférico que planteó Ana de R en "El espacio de un latido". He aquí mi elección...



Cayetano siguió mirando el sol sin el cristal por simple distracción. A las dos y doce parecía un disco negro, perfecto, y por un instante fue la medianoche a pleno día. Luego el eclipse recobró su condición terrenal y empezaron a cantar los gallos del amanecer. Cuando Delaura dejó de mirar, la medalla de fuego persistía en su retina.
"Sigo viendo el eclipse", dijo, divertido. "Adonde quiera que mire, ahí está".
El obispo dió el espectáculo por terminado. "Se te quitará dentro de unas horas", dijo. Se estiró sentado en la hamaca, bostezó y dió gracias al Señor por el nuevo día.
Delaura no había perdido el hilo.
"Con mis respetos, padre mío", dijo, "no creo que esa criatura esté poseída".
Esta vez el obispo se alarmó de veras.
"¿Por qué lo dices?"
"Creo que solo está aterrorizada", dijo Delura.
"Tenemos pruebas a manta de Dios", dijo el obispo. "¿O es que tu no lees las actas?"
Si. Delaura las había estudiado a fondo, y eran más útiles para conocer la mentalidad de la abadesa que el estado de Sierva María. Habían exorcizado los lugares donde la niña estuvo la mañana de su ingreso, y cuanto había tocado. A quienes estuvieron en contacto con ella los habían sometido a abstinencias y depuraciones. La novicia que le robó el anillo el primer día fue condenada a trabajos forzados en el huerto. Decían que la niña se había complacido descuartizando un chivo que degolló con sus manos, y se comió las criadillas y los ojos aliñados como fuego vivo. Hacía gala de un don de lenguas que le permitía entenderse con los africanos de cualquier nación, mejor que ellos mismos entre sí, o con las bestias de cualquier pelaje. Al día siguiente de su llegada, las once guacamayas cautivas qeu adornaban el jardín desde hacía veinte años amanecieron muertas sin causa. Había fascinado a la servidumbre con canciones demoniacas que cantaba con voces distintas a la suya. Cuando supo que la abadesa la buscaba, se hizo invisible solo para ella.


Gabriel García Márquez, Del amor y otros demonios.

Paso el hilo a Juan de los Palotes en su Trinchera y a Cesar en Clave Oscura.

4 comentarios:

Juan de los Palotes dijo...

Luz, saco de contexto de página las primeras cinco líneas, o primer párrafo,( así es el juego, si?) y siguiéndote el hilo,… encomiendo a las musas la tarea de revolcarme en estas maravillosas letras de García Márquez que con rabiosa tinta pone en relieve las aristas de un personaje criado en la intransigencia de un clero irracional que no reconoce otro matiz del amor mas allá del negro mundo de sus sotanas.
Pego en la trinchera por titulo “ eclipse” y espero responder a tu posteo
Gracias por esta segunda vuelta y además…por incluirme en tus enlaces en esa forma subliminal que elegiste..jajaj, me produjo gran sorpresa descubrirme tras un “refugio para mentes disonantes”

Horacio.

MALUCILLAYCAFÉ dijo...

gracias por atender la invitaciòn, ya ves que soy nueva en este mundo y tengo poco contacto con los otros rincones

un saludo macondiano

Muxica dijo...

Había tanta leña arrumada, que el buque habría necesitado por lo menos dos horas para cargarla. Pero no se detuvo. Apareció a la vuelta del rió, rezogando como un dragón, y entonces la banda de músicos comenzó a tocar.
Pagina 23 de "Crónicas de una muerte anunciada")
( Gabriel García Márquez)

Muxica dijo...

queria mas letras... mañana regreso.
Abrazos