miércoles, 4 de febrero de 2009

EL HIPOTÉTICO EJERCICIO DE LA AUSENCIA

No estoy

No existo en este instante
en cualquier parte,
apenas soy el reflejo
de mis ojos en una taza de café
y una partícula de humo que se desata
entre mis manos

No habito
este espacio
demarcado por objetos en desorden,
los libros apilados en la mesa,
un collar de cuentas grises,
papeles caducados,
la cajetilla abandonada

Posiblemente
en este momento indeterminado
en que me pierdo,
camino lentamente por unas calles nuevas,
con un vestido oscuro
que abriga mis tobillos
y las preguntas agolpándose en la boca

Acaso,
esa mujer que se debate
entre las sombras
de lo que existe
y lo que se oculta tras las frágiles membranas
de las cosas,
es la misma que recoge los recuerdos
y los ensarta,
uno a uno,
en un cordel extenso y fino
cuyo extremo no se alcanza


Tal vez,
ahora que no estoy
y me llamo insistentemente
y no respondo,
deambulo por avenidas carentes de señales,
donde se suceden interminables
las ventanas clausuradas,
recogiendo las sonrisas de mis muertos

Pueda ser
que abra la boca
en una esquina
y lance al viento frío
un nombre prohibido

Pueda ser que alcance a ver
mi silueta cruzando
bajo el silencio de los árboles
en busca del calor
que me ha sido arrebatado

Pueda ser
que al fin me encuentre
en el hipotético ejercicio
de la ausencia

2 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Todos pasamos por esos recovecos del ser y del no ser, en el hipotético ejercicio de la ausencia. Un poema muy logrado. Un placer degustarlo. Felicitaciones.

Un abrazo...

MALUCILLAYCAFÉ dijo...

Gracias Jorge, es un verdadero placer tu compañía